domingo, 8 de noviembre de 2020

LAS MELODÍAS NOS UNEN

 


"Hay sociedades sin escritura, pero ninguna sin música. Las melodías nos unen, nos hacen compartir estados de ánimo, forjan lazos sociales y fomentan la cooperación en algunas culturas, incluso se usan como forma de rebajar tensiones y para solucionar diferencias entre personas.

Se ha visto que al escuchar música se activan las áreas del cerebro que se encargan de la imitación y la empatía. Son las zonas donde están las neuronas espejo que actúan reflejando las acciones y las intenciones de los otros como si fueran propias, de esta forma podemos sentir el dolor de los otros, su alegría y su tristeza, imitar sus acciones.

Quizás por eso la música es capaz de tocar nuestras emociones y crear lazos sociales, porque nos permite compartir sentimientos. 

A lo largo de la historia lo seres humanos nos hemos unido para bailar, cantar y celebrar rituales. De hecho no hay celebraciones que valgan que no tengan música, y eso ha sido desde las primeras tribus hasta los conciertos actuales de rock.

Manolo García, músico y compositor, lleva tres décadas sobre los escenarios, con "El último de la fila", y ha conseguido emocionar y unir a varias generaciones:
M.G.: -Lo que dura un concierto sobre el escenario, podría caer una bomba sobre el centro del escenario, no eres consciente de nada, estás fluyendo. Con la música te abstraes. Todo el mundo en los conciertos, yo lo noto, en ese compartir, en esa misa, en esa comunión entre público, artista, músico...que es un viaje de ida y vuelta, es un toma y daca, es lo mismo. Conseguimos una atemporalidad, hay momentos de emoción, hay momentos de parar, de tener que decir, cantad vosotros porque durante dos segundos yo no puedo cantar, yo no puedo cantar en medio minuto. 

El escenario lo que provoca es una euforia máxima, porque ves a la gente contenta y eso es una felicidad, es que tus canciones provocan una situación de alegría, para mí es estupendo, es un efecto benéfico, ¿no?. Sales y tienes ganas de ese abrazo imaginario, estamos todos abrazándonos o suena un poco tonto, pero es como esa necesidad de que somos piña, somos tribu, un poco ancestral. 

Me gusta compartir las sensaciones, y las canciones es una manera óptima de compartir las sensaciones, de buscar certezas, sí, es así. Probablemente nos estamos equivocando los seis mil, o los cuatro mil, pero en ese momento es así, claro, estamos pensando, !es así¡ En esta canción dice esto y todos estamos de acuerdo, igual es un gran error pero es un error compartido, con lo cual es menos error-.

Programa Redes nº 105



Saludos corazones creativos, Cecilia





domingo, 1 de noviembre de 2020

EL ARTE DE REHACERSE


 "Por muy duro que sea, pasará. Por muy oscuro que esté, tengo la certeza de que volverá a brillar la luz. Acepto lo que no puedo cambiar. Ya se trate de mí mismo, de otras personas o de las circunstancias, sé que necesito armarme de paciencia. La situación puede prolongarse.

La solución que yo adopte no tiene por qué ser la tuya. Elijo la que me libera de mis propias expectativas y de las expectativas de los demás, de toda idea preconcebida acerca de cómo deberían ser idealmente las cosas.

Me permito sentir ira y tristeza o tener miedo. Pero no estoy a merced de mis sentimientos. Les doy espacio y decido cuándo es hora de pasar a otros pensamientos y cambiar de estado de ánimo.

Asumo la responsabilidad sobre mi mismo. Nadie más determina qué es lo que yo pienso, siento y hago. Soy yo quien configura mi propia vida. 

No estoy solo. Si no me obstino en esperar o estar dispuesto a recibir ayuda de ciertas personas, permanezco abierto a ofertas inopinadas. Poder introducir una diferencia positiva en la vida de otras personas me fortalece a mi mismo.

Sea cual sea lo que deje a mis espaldas y con independencia de lo importante que pueda ser, tengo un futuro para el que puedo prepararme interiormente. Mis expectativas determinan de algún modo lo que esté por venir.

Todo lo que he vivido es mi capital, la pertenece a mi persona y a mi vida. No repetiría voluntariamente todas las experiencias, pero tampoco quisiera prescindir de ellas, porque sin ellas yo sería otra persona. Lo que soy y la manera en que puedo cambiar está íntimamente relacionado con lo que fui (y con lo que fue)".   Mónica Gruhl. El arte de rehacerse: la resiliencia, p.187-188.


En la aceptación que no significa resignación, ni renuncia, está un primer paso, ya que no estamos en la negación, ni en la huida.  Desde esa mirada, ya contemplamos y observamos desde otra perspectiva lo que tenemos delante, ya no estamos sumidos en un bucle de sentimientos sino que ponemos en marcha una diferente y creativa respuesta. Y desde ahí,  nos vemos capaces de poder transformar lo que estamos viviendo. Es momento de preguntarse ¿con qué pensamientos alimento mi mente? ¿con qué emociones me impulso en la vida? ¿a qué información le pongo mi valiosa atención y tiempo? Es hora de decidir cómo conducir tu vida, escoge aquello que te aporte valor, aquello que te construya. Es momento de reinventarse.
!Tú puedes hacerlo¡
Saludos creativos, Cecilia