domingo, 25 de octubre de 2020

La Música, el cerebro y las emociones



Eduardo Punset: Nada tiene más impacto sobre el cerebro que la música, en el sentido de que afecta a la memoria, al movimiento, a las emociones, lo afecta prácticamente todo. ¿La música es tan importante como dicen o no es para tanto? 

Stefan Koelsch: Creo que es muy importante, de hecho se le podía dar la vuelta a la pregunta y plantearnos, si hay alguna parte del cerebro que no se vea influida por la música. ¿Qué está ocurriendo en el cerebro de los que hacen música? mientras producen sonidos, los escuchan y los coordinan con sus propios movimientos y con su propia producción de sonidos. Recuerdan lo que han producido antes, así como lo que producirán después, quizás recuerden la canción, la letra, se miran, se genera actividad emocional, en general cuando la gente compone música en común se lo pasa bien, disfruta estando con los demás, disfruta comunicándose con los otros y todos esos procesos diferentes hacen que el cerebro humano se comprometa con toda su riqueza y colorido, por decirlo de alguna manera.

E.Punset: Este mundo de la música parece tan dirigido por las emociones. Según parece llevaba a cabo experimentos en Camerún y lo que intentaste demostrar en aquel experimento es que la cultura, una cultura concreta no afectó a las emociones inspiradas por la música. Es decir, juntaste un aborigen, un ingeniero muy sofisticado procedentes de dos hemisferios del mundo totalmente distintos, y sin embargo todos reaccionaron igual.

S.K.: Fue un estudio realizado sobre el reconocimiento de las emociones en la música. Uno de mis estudiantes de doctorado, viajó al Camerun e hizo una investigación con personas que nunca habían escuchado música occidental antes. Estas personas fueron capaces de decir esta pieza suena bastante alegre, esta otra bastante triste y aquella bastante aterradora. Suponemos que es porque en la tradición musical occidental, la música triste imita la prosodia de una voz triste, tonos bajos que van disminuyendo el timbre por ejemplo, un tempo que no sea rápido, pequeñas variaciones de tono.. Parece ser que cuando se codifica en forma de música aunque nunca hayamos escuchado esa música antes, somos capaces de reconocer qué emoción expresa la pieza en cuestión. 


Si niños que sufren autismo pueden comunicar con otros mediante la música de alguna manera que no lo pueden hacer con las palabras, si ellos pueden empatizar, ponerse en el lugar de los demás. Entonces yo creo que no hay ninguna duda de que no tienen más que ganar con la música, y no es seguro que siempre sea así con las palabras.


Saludos corazones creativos, Cecilia



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