martes, 29 de mayo de 2018

APRENDIENDO DE LOS MEJORES


No vale la pena ser empresario 
para ser rico.
Cuando el dinero se convierte exclusivamente en fin 
y no en medio, es fácil que una empresa, 
antes o después, haga aguas 
y se venga abajo. 
Y ¿por qué? porque ninguna biografía, 
ni en lo personal, ni en lo profesional, 
ni en lo empresarial, es una línea recta. 
En todo negocio acaban apareciendo dificultades, problemas, 
adversidades, inconvenientes y crisis. 
En esos momentos, cuando todo 
tiembla alrededor, aparecen muchas dudas, 
y si uno no tiene unas convicciones 
fuertes y profundas, 
algo por lo que merezca la pena luchar, 
un sentido que le mantenga a flote, 
es fácil desistir. 
A la hora de emprender un negocio es importante 
que exista una sintonía 
entre lo que uno siente y lo que uno hace, 
es decir, que uno desarrolle algo 
con lo que se sienta plenamente identificado.

La sencillez es el recurso 
de los inteligentes.
La sencillez es el patrimonio de los sabios, 
el recurso de los que saben elevarse y apreciar lo esencial de la vida 
más allá de la hojarasca. 
A menudo, el problema es que lo cercano, 
por cotidiano, no se valora lo suficiente. 
Y eso, nos hace perdernos 
muchos buenos momentos. 
Amancio Ortega, a pesar de ser 
la primera fortuna española, lo tiene claro: 
"Yo disfruto con las cosas más pequeñas. 
Soy feliz con los mil incidentes 
de cada jornada. 
Voy al gimnasio cada mañana, 
me gusta charlar, escuchar a la gente, 
conocer nuevas personas, 
pasear y, por supuesto, trabajar, 
que es con lo que más disfruto". 
Para ser feliz no hay que ser extravagante.


Todos nacemos para algo.
Tú también eres importante, 
aunque en ocasiones 
no te valores lo suficiente. 
La vida siempre espera 
algo de nosotros, 
nuestra contribución particular 
para hacer de este mundo un lugar mejor. 
Y la labor de cada persona 
es descubrir en qué consiste. 
No se trata siempre de grandes gestas, 
muchas veces son sencillos 
actos cotidianos que aportan 
un gran valor a nuestro entorno 
más cercano y que generan 
una cadena de consecuencias 
que no somos capaces 
de apreciar en toda su magnitud.
Amancio Ortega explica: 
"Tengo el convencimiento absoluto 
de que todos venimos al mundo 
a cumplir una misión. 
Aquí ninguno estamos por casualidad. 
Cuando miro hacia atrás 
y veo todo lo que ha pasado 
en estos años, es como un sueño imposible. 
Hay una razón de ser importante 
en todo lo que ha ocurrido".


Frases de Amancio Ortega (empresario y fundador de 
Zara e Inditex, principal grupo textil del mundo) 
comentadas por Francisco Alcaide Hernández, 
en su libro "Aprendiendo de los mejores"
Editorial Alienta, p. 27-30



Saludos corazones creativos, Cecilia










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